viernes, 22 de junio de 2007

9 de junio.


Las manos quietas. Una mirada penetrante, casi muerta. El frío intenso golpeando mi ser. La sonrisa yacida desde hace ya unas horas. No puedo pronunciar palabra, es que ya no siento el aire penetrar mis pulmones ni desenredarse por mi boca. El silencio se hace disonante, pero mis párpados no consiguen moverse, mi piel esta inerte. Siento el pasado volverse una y otra vez. No veo futuro, solo te veo a vos. El frío ya no se siente, solo veo mi palidez. No puedo describirte lo que me pasa, es que ni siquiera yo puedo descifrarlo. La tristeza mi invade, y aun no encuentro su raíz, solo tu mirada y tu alma junto a mi me hace feliz. Los días son tan vacíos y solo hallo cuando me sostienes entre tus brazos una luz. Pero hay algo que me vacía, que me aniquila, algo que me asecha desde algún rincón de mi habitación que irrumpe mis sueños y los vuelve totalmente ajenos, los aparta de mi y los asienta en un cuento iluso e infantil, dejándome a la deriva de una brisa gris. Una insignificante y pequeña criatura, frágil como el cristal, he de quebrarme ante la eminente nada que presentan los días, ciegos de las flores que se marchitan. Y mi sonrisa no se dibuja. Aun quieta me tiendo moribunda. Nada me abriga, nada me llena, nada ni nadie me entiende, nada me sostiene, nada me revive, nada, nada ,nada. No soy nada hasta que entre la nada muero en tus brazos, en tu mirada, y me hundo en tu ser.
La petite créature de mes pensées. Sophie.

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